Cuando un bebé llega a una familia cambia todo, el hogar donde sus padres vivían antes solos ahora debe ser transformado en un lugar que proporcione al niño una ambiente seguro. Una gran aliada para los padres y para los bebés es la hamaca.

A los bebés les encanta estar en los brazos de sus progenitores, se sienten seguros, necesitan el afecto que sienten cuando están en contacto con ellos. Pero cierto es, que los papás y las mamás necesitan ratitos de estar solos, sin el peque en brazos para hacer cosas que no podrían hacer si el niño está constantemente encima de ellos. Si a esto le sumamos que los bebés necesitan cambiar de postura, cambiar de perspectiva para evolucionar y experimentar nuevas sensaciones, la hamaca se convierte en un elemento muy útil y beneficioso.

El uso de la hamaca proporciona seguridad en su entorno desde otro espacio que no sean los brazos de los seres que más le quieren. Con sus dos manos libres van a poder explorar objetos, acercarlos y alejarlos de su cara, chuparlos, morderlos, tirarlos al suelo y ver que desaparecen. Descubren el mundo a través de su exploración.

El día es muy largo y da lugar a que el niño pase por diferentes situaciones y atenciones. El ratito de hamaca es un momento, los brazos otro, dormir en la cuna otro,…