EL bebé desde que es concebido hasta que nace está protegido del exterior dentro del vientre de su madre.
En el interior del claustro materno el feto recibe todos los cuidados que necesita para seguir viviendo. Se alimenta, recibe calor y flotando en el líquido amniótico siente la seguridad que necesita para seguir creciendo y desarrollándose.

Desde dentro está cuidado y tranquilo. Pero para que esa tranquilidad se continúe, la mamá desde fuera debe cuidarle también tomando una serie de precauciones para que por “ahí dentro” todo funcione a las mil maravillas.

Debe cuidar su alimentación, su descanso, realizar movimientos seguros y cuidar su salud mental. En definitiva, cuidarse más que nunca.